Tengo, tengo, no tengo, tengo, tengo...Me gustaba coleccionar barajitas. Era necesario completar el álbum, tenerlas todas. No era fácil. Había que comprar muchos paquetes, y la mesada era poca. Las barajitas se repetían y se repetían. Diez mil veces la 33, la de Gus, el ratón de Cenicienta. Doce veces la 52, la de Gepetto fabricando a Pinocho. Una vez sola la 17, Campanita desamparada ante un Peter Pan indiferente. Y pasaban meses y quedaban ya 6, 5, 4 espacios por llenar en el álbum y se iban acumulando las barajitas sin sentido, en enormes paquetes que ya nadie estaba interesado en cambiar porque a todo el mundo le faltaban las mismas 3, 2, 1. Y cuando quedaban tan pocas, estaba la labor de convencimiento al afortunado que le había salido una difícil repetida. Sin embargo, siempre había una que faltaba. Ahora sé que en los kioscos abren los paquetes y venden carísimas las barajitas difíciles, pero se pierde la gracia, esa emoción única de abrir el paquete indicado y encontrar la esperada barajita y ser el primero en llenar el álbum. Porque llenar el álbum era un esfuerzo de perseverancia y honestidad.
Me he sentido un poco así con el Facebook. Siento que voy recogiendo, como si fueran barajitas, preciosos momentos en los rostros de mis amigos que voy encontrando. Y abrir cada correo -cada paquete- es encontrar un nombre del que hace mucho no sabría nada. Es verdad, se me han unido algunos que prácticamente no conozco. Y otros, que no me conocen, también quieren incluirme en su página. Siento que hay gente que tiene su montón de amigos desamigos para decir: mira, tengo a este actor, a este escritor, a este político, a este candidato, a este famoso. Tengo, tengo, tengo. Es verdad, he tenido la tentación -como casi toda la gente- de llenar el espacio de desconocidos, no importa, sólo para jugar a que tengo un millón de amigos -que no tengo- . Pero no, he preferido no hacerlo, y más bien, ir armando mi casting de épocas y de momentos. Lo principal, en realidad lo único importante, es haber ido encontrando poco a poco a esa gente que me marcó, es volver a mantener el contacto aunque sea viendo un día sus fotos, otro día sus ataques vampiros, otro día el número de países que han visitado, otro día qué personajes de disney son. No importa, están allí. Ahí está mi mejor amiga desde tercer grado hasta quinto año de bachillerato, está el muchacho ése que me gustaba tanto, está mi gran amigo de cuando nos creíamos unos escritores así como los personajes de Bolaño, está la gente que conocí cuando era guionista y cuando era reportera de economía y en mis tiempos en el nacional, gente de mi adicción bloggera, y gente que a lo mejor no estuvo muy cerca en aquellos tiempos, pero a las que me unen pequeñas cosas que salen a flote con la tecnología. Están mis hijos (por supuesto), están los que estudiaron conmigo en el colegio y en la universidad, están mis amigos de ahora y también los hijos e hijas de mis amigos. Quisiera reconstruir todos mis recuerdos en Facebook, pero aún hay barajitas que no consigo: No están los que jugaban conmigo en la plaza, ni los que trataban de enseñarme a bailar salsa en las fiestas de Chacao, ni los que estudiaron teatro en la escuela de Petare, ni tampoco está algún amor importante. Atesoro, pues, mis barajitas, pero aún no he llenado el álbum. Y eso es lo bueno: que hay álbumes que no se llenan, que siempre traen sorpresas. Tengo, tengo, no tengo.
lunes, marzo 24, 2008
sábado, marzo 08, 2008
Los payasos
No hay circo sin payasos, aunque los detestemos. Alivian la tensión producida por los trapecistas, nudo en la garganta en sus saltos mortales. Se saben paréntesis entre la creatividad hipnótica de la contorsionista y la valentía reposada del domador de leones. Desentonan sus risas forzadas tras el ímpetu del hombre bala. Sus torpes narices redondas deslucen ante el sombrero todopoderoso del mago. Son banales en su repetición de caídas, tortazos e insultos mientras el lanzador de cuchillos sale a escena para demostrar que en la vida no hay segundas oportunidades. Son disfraz, maquillaje y morisquetas, pero se desinflan ante la contundencia natural de la mujer barbuda.
No hay circo sin payasos.
Ni política.
No hay circo sin payasos.
Ni política.
martes, febrero 05, 2008
creatividad y humor 100% venezolanos
Llega a la playa el hombre que vende huevos...Para destacarse de los otros vendedores playeros de Paparo anuncia su producto a grito pelado con la frase:
"Aquí viene el huevón, viene el huevón..."(y como nadie le compra)"...y se va el huevón".
Y por supuesto, siempre hay un montón de tipos vendiendo mariscos con los ya populares nombres que juegan con la connotación picaresca de sus supuestos poderes afrodisíacos:
"...siete potencias, vuelve a la vida, rompecolchón..."
pero este vendedor, añade variantes nuevas:
"...salvamatrimonios, liberen a willy..."
(y siempre hay quien pregunta quién es willy)
"Aquí viene el huevón, viene el huevón..."(y como nadie le compra)"...y se va el huevón".
Y por supuesto, siempre hay un montón de tipos vendiendo mariscos con los ya populares nombres que juegan con la connotación picaresca de sus supuestos poderes afrodisíacos:
"...siete potencias, vuelve a la vida, rompecolchón..."
pero este vendedor, añade variantes nuevas:
"...salvamatrimonios, liberen a willy..."
(y siempre hay quien pregunta quién es willy)
jueves, enero 31, 2008
niños grandes
esta mañana, no podía guardar el carro en el estacionamiento. La multitud de hombres se agolpaba en la entrada. Eran decenas de tipos, de 30, de 40, de 50, de 60, todos de sexo masculino, mirando algo que yo no podía ver seporque me tapaban. Estaban los de la panadería, los del abastos, los de la fotocopiadora. Toda esa gente seria que uno ve todos los días tras los mostradores. Era tal el nivel de concentración, de interés y de angustia en los hombres que no tuve menos que pensar que algo había pasado. Arrollaron a alguien, creí en principio. O chocaron. O un vehículo se incendió. O se desprendió el ascensor del estacionamiento. Era como para pensar lo peor, porque todos estaban boquiabiertos, atontados y callados. Pero nada me daba indicios de lo que pasaba. Nadie se percataba de mi presencia. Por fin, uno de los hombres se dio cuenta de que yo tenía la intención de estacionar. Entonces me dieron paso y vi el objeto del interés colectivo: Un carrito a control remoto de 8 0 10 centímetros que se desplazaba a toda velocidad dirigido a la distancia por su dueño y que tenía el poder de convertir a todos sus admiradores, de nuevo, en niños.
lunes, enero 28, 2008
sexo sonoro
mi hija me cuenta sobre lo que hablan los chamos de octavo en el recreo. terapia de grupo, mamá, comenta irónica. los padres son el tema. en realidad la conveniencia de tenerlos divorciados. sobre todo por los efectos sonoros de la separación. en principio, por la calma del silencio. una muchacha explica que el mayor problema son los ruiditos nocturnos que los papás juran que nadie oye, un sexo en estereofónico del que son testigos los hijos desde el otro cuarto. ella compensa con el cable en nickelodeon a todo volumen. un muchacho se queja: él no tiene televisión en su dormitorio y tiene que aguantar el parlamento de quejidos. otra más protesta que lo que más le fastidia de la pelea de sus padres es la pronta -y escandalosa- reconciliación en la cama. distinguen clarito carantoñas, confesiones, peticiones, cochinadas. los adultos, en su asunto, olvidan que tienen oyentes. no apagan el volumen. ni aprenden a trabajar en lenguaje de señas.
viernes, enero 25, 2008
parejas XXVI. las fantasías
por chat, su amigo le pregunta por sus fantasías. ociosos ellos dos que, aunque están llenos de trabajo, se ponen a hablar de esas cosas en pleno mediodía, bajo la sequedad del aire acondicionado y con montones de compañeros de labores que van y vienen. La verdad que ella no es de estar hablando de esas cosas, siempre ha pensado que quien se promociona mucho en materia sexual es más teoría que práctica y termina decepcionando a la hora de la chiquita. Pero él insiste, maluco, sin más intención que la curiosidad pues no hay nada entre ellos, son amigos y un poco cómplices, nada más que eso, ella sabe quién es el verdadero amor de él, él sospecha y sabe de algunos amores de ella. Entonces, pues, ella se deja llevar por la conversación y, porque la verdad sea dicha, está un poco aburrida de estar escribiendo el reportaje de ese día. Y él le va sacando poco a poco la información, claro que ella no es tan ingenua, ella se deja, pícara, porque también se divierte, también se le sale un poquito la maldad y la coquetería. Y entonces le cuenta alguna fantasía y él pregunta, como si la entrevistara, y ella contesta y también esconde y añade más picante y se ríe frente a la computadora y delante de sus colegas preocupados por alguna declaración de Chávez. Y él también cuenta y ejemplifica y detalla algún asomo de obscenidad. Y a veces coinciden en sus gustos, y a veces no, y por momentos él suena machista y lugarcomún y ella se lo dice, y por un instante ella suena ingenua, pero después se pone atrevida y cuenta hasta lo que no debe contar. La conversación se interrumpe en algún momento por culpa del saboteo de Internet y él piensa que ella se ha puesto brava y ella piensa que a él le llegó algún jefe y tuvo que apagar tanta lujuria virtual. Después ella va caminando hacia el metro y piensa en las fantasías. Y es que hay fantasías que se cuentan y fantasías que no, fantasías perfectas para compartir en la intimidad y fantasías que podrían dañar una relación para siempre, y hay fantasías como para morboseárselas solito y hay fantasías sin valor si no se exhiben ante un oyente ávido de estímulos. Hay fantasías para hacer realidad y hay otras que mejor se dejan en la pura imaginación. Hay fantasías que animan y otras que frustan, y fantasías permitidas, prohibidas, perversas, dañinas. Y por supuesto que habrá fantasías que ni siquiera se desean fantasear sino que solitas se meten en los sentidos, sin autorización. Y fantasías que pueden costar el lado de la cama. Fantasías homosexuales, heterosexuales, bisexuales, grupales, tribales. Fantasías muy tontas y fantasías muy peligrosas. Fantasías con rostros conocidos o fantasías con cuerpos imposibles. Fantasías que pierden el sentido al materializarlas y fantasías otras que, al hacerlas carne, uno se pregunta por qué las dejó tanto tiempo en fantasías. Las fantasías no son tan fantasías, o sí lo son, pero a veces se revuelven tanto en la realidad que no hay modo de subordinarlas. Eso sí, las fantasías animan, avivan, calientan, aceleran, despabilan, empujan, desentierran. Y casi siempre están muy vivas.
miércoles, enero 23, 2008
martes, enero 22, 2008
parejas XXV. El cierre
En realidad ella prefiere no verte. ¿Por qué? Porque verte es maravilloso, porque cuando te ve es feliz, porque cuando está contigo está todo el tiempo sonriendo, porque se divierte contigo y es libre contigo y hasta es pícara y coqueta, porque se le desata su humor y su genialidad, porque hay una complicidad que los une que a los segundos a ella se le transforma en amor. Aunque no haya sexo -y todos sabemos cuánto enamora el sexo-, aunque no haya ni siquiera escarceos (solo alguna vez algunas indirectísimas insinuaciones, que a lo mejor tenían más de imaginación que de propuesta). Entonces ella dice: mejor no verlo. (Mejor no verte). ¿Para qué? Para ella, verte es constatar que son el uno para el otro porque ella también te alegra y lo sabes, por lo menos eso le haces creer, verte es saberse la mujer para ti, pero verte es saber a la vez que no lo es. Verte, además, es confundirla. Ella dice: El me mira, y a veces siento que me dice que soy yo, que qué espero para constatarlo, a veces siento que me pide que sea yo quien me atreva. Pero es mentira y lo sabe ¿o no lo sabe, o sigue creyéndose el cuento?: Tu no la miras, tú no le pides nada, al menos no literalmente, al menos no reiteradamente. Entonces lo mejor es el retiro. El cierre. Es mejor no verte aunque sea tan feliz al verte. Es mejor no saber. Es mejor no verte para alimentar ni lo que es ni lo que será. Es mejor salir corriendo. Es preciso jubilarse antes de tiempo.
sábado, enero 19, 2008
Adriano
Nunca había visto a un profesor llorar en clase. Hablabas de Juan Rulfo, recuerdo, y al comentar su obra te salieron gordos lagrimones.
Cuando leí País Portátil entendí que tu sensibilidad y tu talento estaban también en tu escritura, en esa novela grande que debería ser lectura obligatoria para mirar el país.
No todos los alumnos entendían tu pasión al hablar de Lezama Lima, de Borges, de Cortázar. Tú lo sabías. Algunos habían tomado esa materia electiva sólo para tener los tres créditos necesarios para completar el semestre. Entonces cuando entrabas a ese salón feo de la escuela de Comunicación Social de la UCV apuntabas con el dedo y de veinte estudiantes escogías a dos, tres, cuatro. "Sólo a estos les doy la clase".
Siempre me apuntaste con tu dedo.
Creo que también era de las que lloraba en clase. Y me he aguantado los mocos para no ser ahora de las que lloran dando clase.
Para alguna tarea, hice un cuento.
Un día alguien llamó a mi casa. Una voz de hombre se detuvo a narrar durante hora y media aquel relato mío de unos niños y una casa abandonada y un escarceo sexual torpe. Pensé que era alguno de mis amigos que había leido lo que yo había escrito y le había gustado. Luego esa voz, tu voz, dijo generosas palabras sobre mi intento narrativo. Recuerdo que me dijiste que era la primera vez que la palabra totona se registraba en un cuento. Me hiciste bien. De algún modo, en esos veinte años míos tan inseguros, me nombraste escritora. Y aunque no he sido consecuente con mi nombramiento oficial, sé que es mi deuda. Y es mi gran error interrumpirla, posponerla.
Cuando leí País Portátil entendí que tu sensibilidad y tu talento estaban también en tu escritura, en esa novela grande que debería ser lectura obligatoria para mirar el país.
No todos los alumnos entendían tu pasión al hablar de Lezama Lima, de Borges, de Cortázar. Tú lo sabías. Algunos habían tomado esa materia electiva sólo para tener los tres créditos necesarios para completar el semestre. Entonces cuando entrabas a ese salón feo de la escuela de Comunicación Social de la UCV apuntabas con el dedo y de veinte estudiantes escogías a dos, tres, cuatro. "Sólo a estos les doy la clase".
Siempre me apuntaste con tu dedo.
Creo que también era de las que lloraba en clase. Y me he aguantado los mocos para no ser ahora de las que lloran dando clase.
Para alguna tarea, hice un cuento.
Un día alguien llamó a mi casa. Una voz de hombre se detuvo a narrar durante hora y media aquel relato mío de unos niños y una casa abandonada y un escarceo sexual torpe. Pensé que era alguno de mis amigos que había leido lo que yo había escrito y le había gustado. Luego esa voz, tu voz, dijo generosas palabras sobre mi intento narrativo. Recuerdo que me dijiste que era la primera vez que la palabra totona se registraba en un cuento. Me hiciste bien. De algún modo, en esos veinte años míos tan inseguros, me nombraste escritora. Y aunque no he sido consecuente con mi nombramiento oficial, sé que es mi deuda. Y es mi gran error interrumpirla, posponerla.
jueves, enero 10, 2008
los niños no existen
para mary
Uno
Entrevisto a un grupo de niños que están en situación de riesgo y se recuperan en una casa hogar. Les digo que me cuenten sus historias. Uno responde, con seguridad y precisión: "No tengo historia". Yo le comento que eso no es cierto, que todos tenemos historia, que a todos nos han pasado cosas buenas y malas. Entonces me mira, desconfiado, escrudiñándome y me pregunta, como si no lo pudiera creer, en un tono que es casi un grito: "¿A usted le han pasado cosas malas?"
Dos
Voy a una casa que fue invadida por dos familias. Un policía está en la calle e impide la entrada. Le pregunto cuántas personas están dentro de la vivienda. "Tres personas", afirma serio. Me extraña su respuesta, pues yo tenía la información de que eran más y le vuelvo a preguntar si está seguro de que ése es el número de personas que hay adentro. "Sí, tres personas", responde malhumorado pensando seguramente que yo era sorda o tonta. No le creo e insisto en cuántos adultos y cuántos niños hay allí. Y entonces me dice: "Ya le dije, son tres personas... y ocho niños".
Uno
Entrevisto a un grupo de niños que están en situación de riesgo y se recuperan en una casa hogar. Les digo que me cuenten sus historias. Uno responde, con seguridad y precisión: "No tengo historia". Yo le comento que eso no es cierto, que todos tenemos historia, que a todos nos han pasado cosas buenas y malas. Entonces me mira, desconfiado, escrudiñándome y me pregunta, como si no lo pudiera creer, en un tono que es casi un grito: "¿A usted le han pasado cosas malas?"
Dos
Voy a una casa que fue invadida por dos familias. Un policía está en la calle e impide la entrada. Le pregunto cuántas personas están dentro de la vivienda. "Tres personas", afirma serio. Me extraña su respuesta, pues yo tenía la información de que eran más y le vuelvo a preguntar si está seguro de que ése es el número de personas que hay adentro. "Sí, tres personas", responde malhumorado pensando seguramente que yo era sorda o tonta. No le creo e insisto en cuántos adultos y cuántos niños hay allí. Y entonces me dice: "Ya le dije, son tres personas... y ocho niños".
domingo, diciembre 23, 2007
sábado, diciembre 22, 2007
parejas XXIV. Los "peos"
iban por la francisco de miranda. todas, quizás, de treinta, poco más, poco menos, que de por siempre la edad de las mujeres es indefinida. todas con su uniforme de banco. todas a almorzar juntas. todas hablando al mismo tiempo. sólo pasé a su lado. sólo oí un hilo de la conversación. la frase de una de ellas: "...tenemos nuestros peos, como todas las parejas, pero...". entonces, en mi mente, divido la oración. "nuestros peos" (pelean, pues, no todo es color de rosas, hay malas caras quizás en la mañana, algún malhumor nocturno, pero no habla de problemas, que suenan a mayor temporalidad, sino de peos, que aún molestos, son cortos, eventuales). "como cualquier pareja" (minimiza los peos al generalizarlos, son peos de todos y en esa democracia de peos se entiende que siempre ocurrirán, que hay cierta inevitabilidad en los peos, quizás el peo se reduce a que el hombre orina sobre la tapa de la poceta o a que ella deja colgadas las pantaletas lavadas en la regadera). pero viene la última parte, viene el magnífico "pero" (que por ser una conjunción adversativa, contradice lo anterior, por lo que anuncia esperanza, por lo que dice que lo otro no importa, todo se superará, que se puede seguir viviendo con un tipo que deja los platos sucios o una mujer que salga tarde de la oficina). La sencilla frase de la muchacha la conecté con una canción del disco Rodolfo de Fito Páez que cuenta como el amor supera las distintas crisis por las que pasa una pareja, los deseos de libertad de uno, el hastío del otro, la necesidad de mirar a alguna otra parte de uno, las incertidumbres de otro. Y transcurren divergencias, enamoramientos inesperados, desajustes, desconciertos.
Lo sabemos, no es el "y vivieron felices por siempre, comiendo perdices". Una pareja es un barco que se lanza al océano, no precisamente en aguas mansas. Y hay fallas mecánicas y maremotos y tiburones. Hay buenos navegantes y los hay que naufragan y los hay que se devuelven al puerto firme de la casa de mami y los hay que se pasan a otro barco y los hay que se ahogan. pero eso sí, desde ese barco se ven magníficos atardeceres casi siempre, y las noches son cálidas y hay hombros y brazos y unos labios para tus labios.
Lo sabemos, no es el "y vivieron felices por siempre, comiendo perdices". Una pareja es un barco que se lanza al océano, no precisamente en aguas mansas. Y hay fallas mecánicas y maremotos y tiburones. Hay buenos navegantes y los hay que naufragan y los hay que se devuelven al puerto firme de la casa de mami y los hay que se pasan a otro barco y los hay que se ahogan. pero eso sí, desde ese barco se ven magníficos atardeceres casi siempre, y las noches son cálidas y hay hombros y brazos y unos labios para tus labios.
jueves, diciembre 20, 2007
RIF G-20003090-9
Resulta que los avisos del POR AHORA que están en el metro y en algunas grandes avenidas tienen RIF. Y el RIF -tal como informa El Universal- pertenece al Ministerio de Comunicaciones e Información. Ya tiene que desenmascararse y cambiarse el nombre por lo que realmente representa su función única: MInisterio de Propaganda. Para eso quedó.
lunes, diciembre 17, 2007
Por ahora
Los luce desvergonzado, como si fuera así y hay que verlos a juro. El Metro de Caracas colocó dentro de sus instalaciones decenas -centenas- de avisos que con grandes letras rojas dicen POR AHORA. Como si no fuera un servicio público. Como si no fuera el principal medio de movilización de Caracas. Como si no fuera de todos. Como si fuera un partido político. Es abusivo. Es irrespetuoso. Es cínico. Es desesperado también. Uno se pregunta que como para qué amaneció el Metro con la famosa frase de Chávez reciclada del 92. ¿Como para joderles las navidades a los del NO? ¿Como para amenazarles? ¿como para predecirles el 2008? Y pregunto ¿por qué no invertir en más trenes? ¿en mejores escaleras? ¿en más personal? ¿en letreros informativos de no atropelle a la señora, mijito; de no empuje, zagaletón? ¿por qué no relanzarse a sí mismo como el metro de primer mundo que se soñó en los ochenta? Se presta para la propaganda, para la discriminación, para la intimidación. Es un panfleto. Dejó de ser Metro. Es, si acaso, un milímetro.
viernes, diciembre 14, 2007
parejas XXIII. simbiosis
el alumno y la maestra. la doctora y el enfermo. el profesor y la estudiante. el analista y la paciente. el vendedor y el cliente. la torturada y el torturador. el preso y el carcelero. la víctima y el victimario. el secuestrado y el secuestrador. el conductor y la pasajera. la secretaria y el jefe. el abogado y el defendido. el editor y la escritora. el director y la actriz. la enfermera y el atendido. el que da y el que recibe. esas parejas circunstanciales sin sexo. esas relaciones simbióticas que a veces llevan al amor. al platónico. al compartido. al equivocado. al real.
martes, diciembre 11, 2007
parejas XXII. la celestina
para m.m.
le gustaba ese papel, el de celestina. sobre todo el de celestina virtual. la verdad es que nunca fue muy aficionada a la computadora. la verdad es que aún es una transcriptora terrible, que sólo teclea con el dedo índice de la mano derecha. sin embargo, desde que descubrió el chateo y sus dotes de intermediaria de amores, anda fascinada. su amigo le escribe a diario pidiéndole consejos. también su amiga. así se enteró de que a su amiga le gusta su amigo y empezó su tarea de enlanzamiento. trata de convencerlo a él de las maravillas de ella, trata de convencerla a ella de los artes de la conquista. les propone encuentros, comportamientos, rituales. él finalmente confiesa, dice que sí, que ella le gustó un tiempo, pero que ahora no, que ahora no le gusta ella. él, su confidente, tampoco se atreve a confesarle quién es el objeto de sus amores. mientras tanto chatean y chatean todas las tardes y las noches, y se ríen -al menos ella se ríe, con esa risa pícara de adolescente. le digo lo que creo, por experiencia, que sucede. le digo que ya no es la celestina, que su papel cambió, ahora es la amada. y no lo cree. y no le importa. ella se divierte mientras con su dedo índice derechito teclea y teclea mientras aprende los abrebocas del romance.
le gustaba ese papel, el de celestina. sobre todo el de celestina virtual. la verdad es que nunca fue muy aficionada a la computadora. la verdad es que aún es una transcriptora terrible, que sólo teclea con el dedo índice de la mano derecha. sin embargo, desde que descubrió el chateo y sus dotes de intermediaria de amores, anda fascinada. su amigo le escribe a diario pidiéndole consejos. también su amiga. así se enteró de que a su amiga le gusta su amigo y empezó su tarea de enlanzamiento. trata de convencerlo a él de las maravillas de ella, trata de convencerla a ella de los artes de la conquista. les propone encuentros, comportamientos, rituales. él finalmente confiesa, dice que sí, que ella le gustó un tiempo, pero que ahora no, que ahora no le gusta ella. él, su confidente, tampoco se atreve a confesarle quién es el objeto de sus amores. mientras tanto chatean y chatean todas las tardes y las noches, y se ríen -al menos ella se ríe, con esa risa pícara de adolescente. le digo lo que creo, por experiencia, que sucede. le digo que ya no es la celestina, que su papel cambió, ahora es la amada. y no lo cree. y no le importa. ella se divierte mientras con su dedo índice derechito teclea y teclea mientras aprende los abrebocas del romance.
lunes, diciembre 10, 2007
parejas XXI. el embarque
es tan tonta, tan torpe, tan bruta que le dice, para justificar el embarque que es una embarcadora, cosa que no es, y que es desastrosa y loca de atar, que lo es, pero es más: es la niña de la primera fila, la que saca buenas notas, la que habla poco, la más tímida e infantil del salón, pero es más: es la de los mensajes encriptados, la del humor, la de los dobles sentidos, pero es más: es la amiga, la cómplice, la varón, pero es más: es la asustadiza y cagueta, pero es más: es la valiente, la atrevida, la arriesgada, pero es más: es la desorientada, la indecisa, la fantasiosa, pero es más: es la llorona que no llora más, pero es más: es la mujer, la mujer, la mujer, pero es más: es la tonta, la torpe, la bruta que dice para justificar el embarque que es una embarcadora.
domingo, diciembre 02, 2007
el culito
no votar es dar, de gratis y sin placer, el culito. dárselo a cualquiera. ponerlo ahí a la disposición, sin goce, sin morbo, sin dame más duro papito rico que me voy. darlo por facilismo o por resignación o por flojera o por miedo porque soy chavista y no quiero perder mi trabajito o por desinterés o por desinformación o por desconfianza porque soy de oposición pero el cne me va a robar mi votico. no me diga ninguno que como protesta, que la abstención no dice, sino que otorga, permite, regala. no me digan que es expresión de algo. es entrega sin gracia y sin significado. ¿con qué moral protestar si se dice que hubo como 50 por ciento de abstención? ¿con qué moral se triunfa o se pierde en ese panorama? ¿con qué moral se decide cuando las elecciones están diciendo que a la mitad del país no le interesa qué pase? ¿cómo festejar o llorarlo? ¿por qué no preguntarse por qué vivimos en un país donde es mejor no tomar decisiones? ¿donde es mejor no pensar? ¿con qué moral sigue habiendo país? estos que expusieron así el culito no tienen derecho a quejarse de nada (que si por qué ganó esto o lo otro, que si hubo trampa), ahora no me vengan a decir que yo no sabía cuando puse el culito ahí que lo que iba a entrar era tan grande. cualquier cosa que entre allí puede legitimarse pues el culito fue puesto para eso. en este país ganaron ¿ganaron? los que dan el culito, pero no con ganas (que con ganas dar el culito vale), sino que dan el culito y se desentienden. los que lo dan sin importar quien se los meta.
jueves, noviembre 22, 2007
mamá no está


fue el domingo en la noche. esperó salir de la clínica, esperó además que yo no estuviera junto a ella, espero incluso que no estuviera esa enfermera que tanto cariño le tenía. se fue en silencio, calladita, sin hacer alardes ni aspavientos. ya se había despedido de sus nietos horas antes desde sus ojos que decían todo lo que no podía expresar desde su silencio. se había despedido de mí sólo escuchándome, oyéndome cantar tan mal e incompletas las canciones que siempre me cantó, se había despedido sabiendo todo lo que le dije estos quince días de hospitalización, se fue con mil abrazos y besos, como una niña chiquita, como mi chiquitica, como le dije. un día soñé que mi mamá era del tamaño de un bebé y yo la arrullaba. y la arrullé entonces por todos los arrullos que se perdió en su niñez de niña sola, en su adolescencia de muchacha de la guerra. le escribí mucho y le dije mucho. ella siempre dijo "no lloreis" y no lloramos aunque por dentro lloremos. sus cenizas irán al mar, al macuto que tanto quiso.
me quedo con esta imagen de ella, la de la gran mamá, la de la superabuela.
martes, noviembre 13, 2007
mamá hospitalizada
no he escrito más aquí aunque he escrito mucho en mi cuadernito. es demasiado doloroso ver a tu mamá así mirando al vacío desde una cama, alimentada de suero y antibióticos, reprochándote por prolongar en extremo ese desencanto.
en este país la salud -si se puede llamar salud a las enfermeras cada dos horas, el enema, el caldito de pollo enviado por una sonda directo al estómago- dura lo que dura la cobertura del seguro. hasta allí probablemente el interés del caso, la esperanza, las buenas intenciones, las terapias intensivas, las inyectadoras por el cuello, los pañales.
y tú inocente, inculta en temas de enfermedades, acostumbrada a una mamá todopoderosa, supermana, a quien no le caía ni una gripe, ahora escuchas a los médicos y debes tomar decisiones tú sola, decisiones que son a veces a juro, decisiones que son a veces porque no hay más qué hacer.
y tú que eres impaciente, ahora eres pura paciencia, que tienes mal carácter, ahora eres pura calma y levedad. sabes que tu mamá nunca hubiese querido eso, que te mira -ahora que mira, fue por días la bella durmiente del piso 3- y te pregunta por qué estoy aquí y ahora no eres la hija tú, sino la mamá que cuida a su niña sin habla. la niña que a la vez es mamá porque sabes que desde su imposible movilidad piensa en ti y te está protegiendo y le duele verte día y noche con ella.
hoy salí por dos horas. vuelvo a la clínica, no había salido desde hacía días, ya soy parte de la rutina, ya todas las enfermeras comentan de la hija única que se sumerge ahí en ese cuarto y que nunca llora.
vuelvo a esa clínica, que es mi espacio temporal, el espacio temporal de ella mientras dure el seguro.
en este país la salud -si se puede llamar salud a las enfermeras cada dos horas, el enema, el caldito de pollo enviado por una sonda directo al estómago- dura lo que dura la cobertura del seguro. hasta allí probablemente el interés del caso, la esperanza, las buenas intenciones, las terapias intensivas, las inyectadoras por el cuello, los pañales.
y tú inocente, inculta en temas de enfermedades, acostumbrada a una mamá todopoderosa, supermana, a quien no le caía ni una gripe, ahora escuchas a los médicos y debes tomar decisiones tú sola, decisiones que son a veces a juro, decisiones que son a veces porque no hay más qué hacer.
y tú que eres impaciente, ahora eres pura paciencia, que tienes mal carácter, ahora eres pura calma y levedad. sabes que tu mamá nunca hubiese querido eso, que te mira -ahora que mira, fue por días la bella durmiente del piso 3- y te pregunta por qué estoy aquí y ahora no eres la hija tú, sino la mamá que cuida a su niña sin habla. la niña que a la vez es mamá porque sabes que desde su imposible movilidad piensa en ti y te está protegiendo y le duele verte día y noche con ella.
hoy salí por dos horas. vuelvo a la clínica, no había salido desde hacía días, ya soy parte de la rutina, ya todas las enfermeras comentan de la hija única que se sumerge ahí en ese cuarto y que nunca llora.
vuelvo a esa clínica, que es mi espacio temporal, el espacio temporal de ella mientras dure el seguro.
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