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jueves, agosto 23, 2007

filosofìa barata

en playa el agua, la orilla del mar està llena de algas. no una, no pocas, miles de algas que se te enredan en los pies, que te arañan las piernas, que se te meten en las tiras del bikini. muchos -como mi hijo- no entran al mar por repulsiòn a las algas.
como mi hija y yo amamos el mar y ella va a ser biòloga marina cuando sea mayor, sí nos metemos en el agua caliente. sorteamos las millones de asquerosìsimas algas que quieren babosearnos todas. y llegamos a lo hondo. con las olas. con un mar claro y limpio. pero cuando estamos allì mi hija piensa en lo que serà el camino de regreso y deja por un instante de disfrutar del placer de saltar olas. entonces yo me pongo mamà filosòfica y le digo que entrar en el mar y dejarnos toquetear por el millar de algas morbosas fue el pasado. y que lo atravesamos con la ilusiòn de ese presente que estàbamos viviendo, ese mar abierto y libre para nosotras dos. pero que si se ponìa a pensar en las algas del futuro entonces no iba a disfrutar de ese presente sabroso, limpio, perfecto, con esas olas inmensas que nos retaban. y ella entendiò y disfrutò del mar y de las olas. y despuès, el camino de regreso tampoco resultò tan amargo, porque ya nadar entre algas eran pan comido.
esas son las cosas de la filosofìa barata que uno dice (y hay hasta quienes escriben libros de autoayuda y se hacen ricos con eso), pero que uno no aplica en la vida.
aunque hoy lo apliquè. vivì el presente. el mar.