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viernes, abril 20, 2007

(paréntesis: ups, un pequeño detalle, no había limbo)

La noticia de las agencias hoy: "Vaticano decide abolir el limbo y abrir las puertas del paraíso a los bebés"
Pequeño detalle, ¿no? Resulta, señoras y señores, que no había limbo, o que se llenó, o que fue cerrado por el seniat, o que lo clausuró sanidad. no sé. pero de un plumazo e intentando medio remediar el entuerto, el Vaticano manda un comunicado, sin pedir perdón, sin doblarse de la vergüenza, sólo un simple comunicado para decir lo que para ellos parece un detalle no más: fieles, no hay limbo, los bebés van directico al cielo.

así dice uno de los cables, el de AFP: " Los teólogos del Vaticano acordaron, después de meses de reflexión, que el limbo no existe y que las almas de los niños muertos sin bautizar van directamente al paraíso"
Y continúa (como si no les diera pena): "En un documento adoptado con el acuerdo del papa Benedicto XVI, la Comisión Teológica Internacional del Vaticano concluyó que "hay bases teológicas y litúrgicas serias para creer que cuando mueren, los bebés no bautizados se salvan". La idea del limbo refleja "una visión demasiado restrictiva de la salvación", dedujeron los teólogos".
Y la vaina parece juego, pero no, el cable prosigue dando datos bochornosos: "Dios es misericordioso y "quiere que todos los niños se salven", estimaron los teólogos, reunidos bajo la autoridad del prefecto de la congregación para la doctrina de la fe, el estadounidense William John Levada".
Y concluye la información de AFP, con mayor desvergüenza: "No obstante recalcaron que su conclusión se fundamenta más en "una esperanza piadosa" que en "una certeza probada".
Así que resulta que se equivocaron, que ups, hubo un error, una ligereza de San Agustín, un pequeño detalle. resulta que no hay limbo. como quien echa la basura bajo el sofá y listo.
Y pienso en el tormento de tantas madres católicas -mi madre, tantas otras, criadas entre tanto miedo- y me pregunto cómo pueden justificar tantos siglos de dolor de familias imaginando a sus hijos flotar en un no lugar y no entiendo cómo aún hay gente que puede creer en algo tan inhumano como la Iglesia.