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martes, marzo 06, 2007

a mi psicoanalista, que no lee este blog

¿sabes?
después de las últimas sesiones ando en desorden y ya entendí por qué.
es como si me hubieras hecho una disección para sacarme el corazón o qué se yo qué órgano -son un misterio las cosas ahí adentro-. me abriste y sigo con la herida abierta, en espera de que la operación termine y las cosas vuelvan a su lugar -el corazón, esas vainas- y cosas mi panza y se cierre el espectáculo de mis tripas y yo descanse y vuelva a casa y retome algo, cualquier cosa. el problema es que ésta es una operación larga, una hora, los viernes bien temprano, luego esperar, una hora, los viernes bien temprano, y esperar, y mientras sigo en terapia intensiva, en la sala de operaciones, en stand by.
es también como si me hubieses puesto a armar mi propio rompecabezas. por ahí andan todas las piezas desperdigadas. soy un desastre. cuidado y se me pierde una en el camino.
ando como cuando el carro lo mandas a reparar y tienes que andar en autobús -bueno, yo siempre he andado en autobús, la verdad-, ando como cuando le falta gas a la cocina y tienes que comer puro sanguchito, ando como cuando vas al dentista y no puedes comer en dos horas, ando como cuando al carrito control remoto le faltan pilas.
ando también un poco como cuando te pisa un tren.

y tú me preguntas por el deseo. y yo te digo que si algo no deseo en la vida es estar así, en esa parálisis obligatoria de las curas prolongadas. y no te lo digo, pero es así: en mi estado natural soy -en palabras de Maiacovski-"todo corazón que palpita en todas partes". sin embargo, ando en reparación, soy una casa a medio pintar, una habitación patas pa'rriba.