lunes, marzo 06, 2006

las esposas de los ganadores del Oscar

Sonríen. Algunas lloran. Las enfocan las cámaras en primer plano. Se palpa su orgullo. Visten elegantes para la ocasión. Lentejuelas. Moño. Maquillaje retocado. Se sacan las cejas. Tacones altos -no se ven-. Caminan sobre la alfombra roja. Del brazo. En claro sentido de posesión. Este ganador es mío. Sólo yo lo veo en pelotas. Sólo yo le conozco las mañas. Se pinta el pelo.
Son bellas. Siempre son bellas. O quizás es la felicidad. La felicidad las embellece. Rubias, sobran las rubias. Alguna china. Alguna voluptuosa, muy voluptuosa, muy sensual, negra.
Todos los ganadores tienen pareja. Todos. Como en un arca de Noé.
Quizás nunca han pisado un escenario, un set. Seguramente no saben qué es un travelling. Quizás sí. Quizás están allí brindándoles café a todos. De todos modos de refilón les sale gala, les sale alfombra roja, les sale Oscar, le salen 5 segundos de fama en los televisores del mundo que pronto todos olvidan.
Sus esposos las nombran, siempre las nombran, desde lo alto del escenario, desde el micrófono, ante el mundo, cientos de millones de personas que ven su felicidad desde la pantalla, que quizás las envidien (bueno, ¿quién no quisiera ser la mujer de George Clooney?). Ellos les dicen I love you y ellas se sienten las mujeres más felices sobre el planeta Tierra. Las más seguras. Las que son, pues. Comerán rico esa noche en la cena de gala. Harán el amor bien entrada la madrugada. O quizás no. Quizás hay cansancio. O el agotamiento que da la cotidianidad, el tiempo.
Se desmaquillarán. Se quitarán el vestido largo que guardarán para el recuerdo. Y al día siguiente ¿cocinarán? ¿coletearán el piso de la sala? ¿llevarán a los carajitos al hight school? ¿discutirán con el galardonado porque puso ese Oscar atravesado en la mesita donde van las fotos? ¡coño, dejaste las medias regadas en el piso, acaso soy tu sirvienta!
O no. O serán felices. Una sonrisa eterna. Se saben amadas. Les dijeron I love you ante el mundo. Les dijeron I love you. Y qué importa. Qué importa al final que haya 600 millones de testigos. I love you en susurros.

14 comentarios:

Troka dijo...

Ahora que lo pienso, yo me guardo la imagen glamorosa, como foto de portarretrato de la pareja ganadora.
Para cotidianidades, las mías. Excelente post!

Sebastián -Dr.Corazón dijo...

Siempre que sea en susurros.
Uno nunca sabe si esa mujer acompañante hace algo más que éso, pero lo desearía profundamente.
Aunque la mayoría esté allí como parte del decorado. Y son la escenografía del espectáculo (es que no ves el final de show, cuando las barren junto a las colillas de los cigarros).
Pero por esas dos o tres que amansan a la bestia, por esas dos o tres cómplices que por dentro sólo les importa el susurro, por ellas es que vale la pena estar donde se esté.
(y son en sí mismas el premio más grande)

Luunna dijo...

NO TODO LO QUE RELUCE ES ORO, para muestras sobran hijos alcoholicos, con problemas de drogas y ellas muchas veces cornudas...
Prefiero ser una simple mortal..que trabaja, que tuvo hijos, que ahora mima a sus nietos..
No es mejor la vida de ellos, porque tienen fama y dinero..solo no tienen la preocupacion de dinero.
Un abrazo que tengas una buena semana
Luunna

Regina Falange dijo...

El amor en el Kodak es así de expositivo, de mecánico, casi una fórmula perfecta: 20 pisadas al escenario del ganador, ligera inclinación de cabeza y aplausos que acompañan a la sonrisa que apenas se asoma por el labio inferior de la esposa, querida o diva de turno (acompañante). Eso en el mejor de los casos, en el peor de ellos, debes ser la Jennifer Anninston que se va despampanente para opacar la consecuencia de los cachos públicos y notorios que le montaron, debes ser Mrs carisma e implacable o impecable belleza para desviar la atención del 1:80 de Angelina Jolie, ahora con barriguita Pitt.

Lo que me cuestiono ahora, por lo menos ahora, es que si a lo mejor no es el amor el que ha venido cambiando. Quizás el amor entre neon, flashes y con 6 segundos para reducirse a un "I love you" que vemos en el Oscar es sólo la masificación de un sentimiento que debe ser reconocido y socialmente aceptado para definirse. ¿Hasta qué punto no dejamos pasar el amor, o cuando menos una buena oportunidad de caminar hacia él, sólo porque nuestros prospectos no encajarían en nuestro círculo de amistades, o por qué no nos vemos cuadrar con ellos? ¿o cuántas veces no necesitamos ir de la mano de alguien que nos represente sólo para sentirnos representados?


No sé, creo que la desesperanza no está en cómo se vive en el Oscar, sino en las características propias que va adquiriendo el amor

P.D. Aunque ser un títere Cloney por un par de horas no sería nada despreciable :)

Abrazos dorados, maga!

JOSHUA dijo...

Me gusta, me gusta que últimamente los amigos empiezan a hacerse preguntas. Por donde voy la gente no dice sobre la realidad, le pregunta, será que nos cansamos de actuar como pendejos reaccionando a todos los estímulos porque sí... Te diré que en Hollywood la pareja, aunque sea ocasional forma parte del equipo. Es como un compromisario profesional que te apoya y te cubre las espaldas mientras negocias o simplemente estás en el paro. Ser actor es lo más inestable que te puedes echar a la cara como oficio, pero, claro eso es Hollywood... Allí el paro es escaso, entonces hablas de millones de dólares, de los principios que son convenientes. Este año las películas son más comprometidas y como dice Groucho, si no te gustan mis principios tengo otros. Las actrices de diamantes y los hombres pletóricos de Glamour. Si ganas el Oscar recibirás algunos millones de más por la taquilla y algo de publicidad y tu pareja habrá estado ahí detrás de la tensión, aunque sea para aliviarte con un masaje o algo de sexo o una conversación que te recuerda por qué haces lo que haces en las horas bajas... El backstage es cruel y por eso el amor, si es que existe en esos predios es lo más preciado... Brindo por todos aquellos que aman en circunstancias donde los intereses y la imagen lo son todo. ¿Recuerdan a Eastwood el año pasado con su mamá viejita al lado?

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Es parte del encanto, no?

Todo lo mejor para ti.

JRD dijo...

Algo en el tono de tu reflexión, en tu indagación del qué harán, me recordó el poema del Chino Valera Mora. Mil poemas nos dejó este tipo, pero lo que escribiste me recordó EL poema, el grandote, el que enamoraba carajitas y convocaba la complicidad de los hombres. Oficio Puro, se llama. ¿Lo conoces o recuerdas?

Dice:

Cómo camina una mujer que recién ha hecho el amor
En qué piensa una mujer que recién ha hecho el amor
Cómo ve el rostro de los demás y los demás cómo ven el rostro de ella
De qué color es la piel de una mujer que recién ha hecho el amor
De qué modo se sienta una mujer que recién ha hecho el amor
Saludará a sus amistades
Pensará que en otros países está nevando
Encenderá y consumirá un cigarrillo
Desnuda en el baño dará vuelta
a la llave del agua fría o del agua caliente
Dará vuelta a las dos a la vez
Cómo se arrodilla una mujer que recién ha hecho el amor
Soñará que la felicidad es un viaje por barco
Regresará a la niñez o más allá de la niñez
Cruzará ríos montañas y llanuras noches domésticas

Dormirá con el sol sobre los ojos
Amanecerá triste alegre vertiginosa
Bello cuerpo de mujer
que no fue dócil ni amable ni sabio

la maga dijo...

sì, ese poema del chino es maravilloso, pana jrd. y sì, enamora carajitas.

Martha Beatriz dijo...

La verdad el poema está oportuno JR, ese chino se las traía. Buen ejercicio - si, dije bueno - de imaginación, aunque yo creo que no es la mejor noche para demostrarse afectos, siento que es puro "show bussiness", apariencia, como en las fiestas de bodas y bautizos, donde el novio termina tan rascado que no puede dar el "performance" o se comenta que el padrino es pichirre porque compró "guisqi" malo: al final todos, pero todos salen sonriendo en las fotos, que es lo que en realidad queda de recuerdo.

JOSHUA dijo...

JA JA JA JA JA, esae chino es un vivo, nada más. Recuerdo una vez que le dije a una jeva que me dejaba, aquel epigrama de Cardenal que decía:

Al perderte yo a ti
tu y yo hemos perdido
yo porque eras lo que más amaba
tu porque yo era quien te amaba más.

Pero de los dos tu pierdes más que yo
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti,
pero a ti no te amarán como te amaba yo...

¡Ja! y ¿saben qué me contestó?
Eso depende de quien lo diga primero...

Ja, ja, ja, ja, y ahora ese poema de la mujer que acaba de hacer el amor es una promesa feliz de que la jeva, esa mujer con un color, un olor y unas características que el chino no sabe y él se pregunta, lo que lo deja es bien mal parado. Digo que ese poema es de guasa.

Porque una jeva aventajada dirá:
--¿A qué huele una mujer después de hacer el amor? Depende de si el polvo ha sido bueno o si ha sido malo. Si fue bueno irá alegre y le brillarán los ojos, y si fue malo dejará a un bobo como el chino haciéndose esa pregunta...

¿A qué huele una mujer que acaba de hacer el amor, se pregunta el chino... o bien no lo había hecho hasta el momento de escribir ese poemita MEGA PAJUO, o simplemente tiraba tan mal que las dejaba indiferentes...

JA, JA, JA, JA...

Diré en descargo del Chino que Dios mantenga en su anonimato, que tal vez es efectivo por lo de la psicología inversa.



¿A que huelo después de hacer el amor... ¿no lo sabes? Ven que te enseño, por eso las carajitas caen... digo. Así de buenas son nuestras mujeres...

Yo tampoco se a qué huelen Maga, pero porque soy célibe, ¿me enseñas?

el pajaro guarandol dijo...

Querida Maga,
Apenas le dieron el Oscar al actor de Capote enfocaron a Heath Ledger, el de Brokeback Mountain. El, muy seguro de si mismo, aplaudia, sin mirar el escenario y cuchicheaba algo a su esposa. Ambos reian a diente pelado. Por un microsegundo me conmovieron. Luego me dio la impreseion de que el numerito lo habian ensayado y me parecio que los nominados llevan a las esposas a los Oscars por si pierden.

Ah, y brindo con una bien fria por el Chino Valera Mora, a quien lei aterrado, deslumbrado y lleno de admiracion mientras me adentraba por los pasillos de la UCV en mi primer dia de clases.

Umma1 dijo...

Jajajjajaja...
La esposa de George Clooney?
Muy arriegado, a esta edad ya no me fio de las caras bonitas.
Mejore probamos antes... ;)

Kira dijo...

Mijita a mí que me den 15 minuticos de entretelones en el camerino con Georgecito Clooney o Bradcito Pitt y luego les cuento si vale la pena la alfombra roja... jajaja

Ahora en serio, muy bueno el post... yo a veces me pregunto cuál serán las mañas y defectos de estos personajes, a las cuales estamos acostumbradas las esposas.

A mi me recordó más bien esa canción Mujeres de Atenas de Chico Buarque.

jose montalvo dijo...

que buen está este post...no amiga las esposas de los que asisten a la gala de los oscares no van a coletear el piso, sino que se van directamente a su spa a pasar la arrechera de que la pareja no haya ganado o, si ha ganado, a recuperarse de la pea celebratoria. saludos