lunes, abril 09, 2007

parejas II: la infelicidad

ayer fuimos a almorzar al restaurant damasco mi hija y yo. mi hijo prefirió quedarse en casa y que le sirviera delivery.
ellos se sentaron en la mesa de al lado. sesentones, setentones tal vez. ella muy elegante, bella, peinada y vestida de manga larga. él ahí, con cualquier facha, como diría mi mamá. ella interesada por comer. él con cara de cañón. ella le enumeraba los platos, los iba describiendo con regusto, con ganas, con expectativa. él la veía con odio, con deseos de matarla. tabaquitos, decía ella, pidamos una ración. él replicó que para qué. ella comentó del tabule, del kibbe, del farrush. él llegó un momento en que se resignó: haz lo que quieras. y ella llamó al mesonero, mientras él volteaba la cara, como para no escuchar. agua, sólo oí que dijo en algún momento él.
mientras, mi hija hablaba y hablaba y hablaba, feliz con sus cuentos del colegio. el hombre seguía con el ceño fruncido. estropeaba el almuerzo su rabia. contrastaba con la felicidad de las otras gentes que disfrutaban de su comida. contrastaba con la felicidad de mi hija, por ejemplo, echando y echando cuentos mientras se terminaba todo el kibbe crudo. la señora volteó y empezó a vernosa nosotras, a tratar de oír a mi niña, a fugarse en nuestra calma. empezaron a llegar sus platos. ella se escapó en el crujir del pan frito. él siguió con esa rabia acumulada por décadas en su ceño. existe el desamor compartido.

10 comentarios:

delroy dijo...

Es mejor terminar una relación cuando las cosas llegan a ese estado. Es doloroso, separarse es dolororo aún no amando a la persona. Pero no es justo darle largas a un asunto que está rancio. No vala la pena intentarlo una y otra y otra y otra vez... y la cara de culo perenne. Que va.

Maguita Caldera dijo...

así eran mis papas tal cual ... se acaban de seperar ... que tristeza de verdad... y basta con que levante una carajita para verlos afeitarse, arreglarse y pa colmo reirse...

Nostalgia dijo...

juro por dios que antes que eso nos pase me voy bien lejos.
besos,

(gracias por tu comentario. me acordaré de tu mami cada vez que tenga miedo)

Isa dijo...

Existe el desamor atado, que es peor que compartido, porque cada uno lleva la carga por su cuenta.
Saludos.

Sasha dijo...

Es la primera vez que te visito y ha sido un placer leerte, una belleza de blog.Espero pasearme por aqui a menudo.

Un saludo

Jesús A. González dijo...

Pues si, esa es la realidad en muchas parejas… Con el paso del tiempo la relación se deteriora. Oscar Wilde –uno de mis escritores favoritos, debo agregar- dijo una vez “Uno debería estar siempre enamorado; esa es la razón por la que no deberíamos casarnos nunca”. Aunque no estoy completamente de acuerdo con él. Yo, por mi parte, sueño con llegar a ser parte de esas parejas de ancianos que se les nota que están mutuamente enamorados. Eso es lo que yo espero con mi vejez, compartirla con alguien a quien ame. Suena a cliché, pero bueno. Esta muy chévere tu blog. :-)

Saludos.
Jesús A. González

Martha Beatriz dijo...

Escupo para arriba y regreso a comentar...porque es inevitable que sienta que esa percepción de que los enamorados siempre se tratan bien, andan apurruñados y demuestran constantemente el amor ( frente a los demás, sobretodo) es errada. Quizás el estaba como un mamarracho porque ella de demoró mucho pinéndose linda para otros, cuando a él le gusta así. O quizás peleó en el trabajo, o le chocaron el carro. No digo que el desamor no es una alternativa de síntoma de la situación, pero definitivamente no la única. Creo que acciones hacen corazones...y estar allí con ella tal vez tenga el significado que no pudiste diseminar. Solo espero que el comentario no produzca la misma cantidad de polémica que la última vez que me lancé a hacer uno.

La Gata Insomne dijo...

Existe el desamor compartido
ese parece ser un misterio

creo que hay personas que prefieren eso que la soledad.


Maga, sigue con los ojos bien abiertos

Mil Orillas dijo...

Me encanta este post, Maga.

Oh... El Damasco...!Cuánto tiempo!

Ahora, cuando recuerdo trocitos de mi infancia, te veo caminando las mismas calles, la misma iglesia, los mismos parques, las mismas panaderías...

Y en mis vacaciones también te recordé. Estuve en Donosti. Comí pintxos y me acordé de ti...

(¿es raro?) (no sé)

mil cariños, Maga.

la maga dijo...

gracias por imaginarme, mil orillas. más aún comiendo pintxos.