lunes, noviembre 28, 2005

el hombre más bello del planeta Tierra y sus alrededores

Se lo escribí hace días a una amiga. En realidad a dos. Sólo que a una le detallé más el asunto por email. Conocí, le dije, les dije, al hombre más bello del planeta Tierra y sus alrededores. A ver, aclaremos, porque una de mis amigas no entendió, no es que conocí al amor de mi vida, tampoco fue que me enamoré. Reconozco que siempre he amado a seres más terrenales y, en ocasiones, rastreros. Fue que vi al hombre más bello del planeta Tierra (y sus alrededores). Y por supuesto, me sentí mortal y ajena a su imponente presencia, a su dulcísima voz, a esa sencillez de quienes lo tienen todo y no andan presumiendo de ello, sino más bien parece que les diera como un poquito de pena ser tan perfectos, tan hechos a la medida de los dioses. Este, lo juro, caminaba flotando a unos 20 centímetros del suelo y sonreía franco y miraba de frente y escuchaba con interés las dos o tres anécdotas graciosas que pudo alcanzar a contarle esta tímida disfrazada de atrevida, pero a la que le quedaba tan bien el disfraz de atrevida. Quizás fue generoso, desde su altura y su aura de príncipe, bajar un rato de su altísimo palacio y conversar con la más oculta de las plebeyas. Quise ser, de nuevo, Uma Thurman o alguna diosa parecida, para oir de nuevo la calma que produce su voz apacible, sus palabras sin soberbia, incapaces de mirar por encima del hombro a la gente normal y corriente, como yo, esos que nacemos, nos reproducimos y morimos (y en el interín tenemos altibajos, perdemos la compostura, botamos el café sobre la blusa nueva, lloramos a moco tendido, lloramos de tanto reirnos, es decir, un clima demasiado variado, poco predecible por los meteorólogos). No me enamoré, que conste, ya he dicho que soy un caso patológico de atracción hacia lo equivocado. Sólo me hizo constatar que la ficción -ésa, la de los cuentos de hadas y que al menos yo me obligo a no creer aunque en el fondo crea- camina en estos días por las calles de Caracas, con camisa blanca y chaqueta negra y no doy más detalles aunque no creo que lea este blog (y qué importa si lo lee, supongo que si se descubre aquí sonreirá, desde su perfección y no se sentirá más o menos perfecto, más o menos superior). Eso me mostró él, que se puede ser perfecto sin ser superior, sin dañar, sin echar en cara. Tiene, dije, la seguridad de su armonía, de su integridad, de su vida de artista, del que no se exagera aunque está muy alto. El hombre más perfecto del mundo, con su sonrisa, su magia (sí) y su bella escritura-porque para más colmo escribe bien- existe. Si usted -dama o caballero- lo ha visto, seguro que pensará lo mismo que yo. Ese hombre existe para cuestionarnos, quizás, por qué casi siempre nos enamoramos tan mal.

6 comentarios:

Regina Falange dijo...

Maga qué suerte tienes, haberlo visto justo en ese momento en qué tomaste la decisión de renunciar a varios cargos!!

Creo que la vida te ha relegitimado en el cargo de expectante. Los hombres perfectos caminan casi siempre a varios kilómetros luz de nuestro alcance, pero como bien dices allí están, perfectos y no superiores, para demostrarnos que como mortales, nos quemará el mismo sol, nos mojará la misma lluvia y mientras eso siga ocurriendo, en cualquier vuelta de esquina habrá una esperanza...

Me alegro del hálito que respiro a través de tí...Yo también me hago siempre la pregunta de por qué me enamoro tan mal -y en mi caso, la desgracia es que cada día estoy amando más al hombre más cercano a la perfección que me he topado- Lo peor es que sólo se siente algo así desde mi lado :( :(

Aún así como una vez dijo Carmelo en mi blog, después de eso...la vida

Abrazos!

Color otrora dorado

Martha Beatriz dijo...

No se vale M.: yo que no estoy allá y que no puedo leer sino lo que puedo en internet quiero una pista: digo, para contemplarlo a la distancia. Abrazos!

Reingeniado dijo...

Cuando entre en tu blog, lo hice, siendo sincero, porel titulo "pais de los equivocados", porque siempre estoy trtando de ver el punto de vista de todos en lo referente a los aspecto sociales relativos a mi país y me tropiezo con esta descripción tan sublime, que la palabra artística se queda pendeja, te juro que hasta un porquito de envidia me dió al notar como tú ves la perfección, y yo creo que la perfección es una concepción inherente a cada individuo, no todos creemos que una misma cosa es perfecta, quisiera yo que alguien considerara perfecto a un un solo y mínimo detalle, y no es por vanidad mas bién por cuestiones de autoestima, porque al igual que tu hay hombres que pueden tener el mal tino de fijarnos en quien no debemos o podemos... éxito
PD: se que muchos consideraran este comentario algo extraño viniendo de un ejemplar del genero masculino, pero a mi no me da miedo decir lo que siento.

LuisCarlos dijo...

Bravo, maga. La gente que hace cuestionarse a los demás siempre me ha resultado particularmente interesante.
Todo entra en el terreno del "no se qué" que tú de forma sincera escribes.
Bravo por vos

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Bravo por Usted, Querida Maga, Bravo por Usted.

hada dijo...

Hada.
Un mujer que nace de otra para ser una copia exacta de su par. Nace de lo perfecto a lo imperfecto. Existe el hombre pérfecto, o es un arquetipo que necesitamos tener para enfrentar la naturaleza humana, que evoluciona hacia la verdad desde la mas profunda oscuridad, pasando por caminos de lluvias, vientos, quietud y marea.
no soy perfecta no se quien lo es pero quisiera un mundo mas aceptable, mas pacifico, donde no se tenga que luchar contra las imperfecciones sino solamente del corazon.