jueves, agosto 03, 2006

no puedo escribir otro post en estos días. estoy muy movilizada. más de un año de psicoanálisis, un libro que estoy leyendo (un best seller gringo, mal escrito, elemental, pero revelador de procesos) y 17 años de mi vida están dando vueltas. intento mantenerme tranquila para que los chamos no sientan eso, la marcha atrás, la confusión, el dolor. no quiero escribir porque se abrirá el grifo, como el año pasado (con el blog El Tiempo de Estar Vivos) y saldrán un montón de palabras que no deben salir porque hieren. Me hieren. Debo armarme por dentro, sobre todo, porque quiero hacerlo, no quiero echar más culpas ni echarme más culpas, no quiero naufragios ni salvavidas que se desinflan. En cada reflexión encuentro causas, hago comparaciones, entiendo. Pienso en lo que hice y dejé de hacer. Reviso mi infancia. Reviso mi aún infancia. Infancia de mujer adulta. Quiero preguntarme y responderme.


mi hija me pregunta:
--¿de qué estás escribiendo?
--de que no quiero escribir ahora-- le contesto.
--¿y lo tienes que escribir?-- pregunta. Y es verdad ¿lo tengo que escribir?

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando digo: 'no me gustan los blogs' estoy diciendo una cosa que no es cierta. Sí me gustan, como a ti te gusta exponer tu fragilidad y escribir sobre lo que te ocurre en este momento de tu vida, no en otro momento, sino en este preciso momento. Me gustaría llevar un blog pero no atrevo. Eso era lo que quería decirte.

CABINA AÉREA dijo...

suerte mi niña...encuentra lo que estás buscando y regresa.
Te estaremos esperando

Anónimo dijo...

Este post sin título tiene toda la contundencia. Tal vez demasiada.
Las palabras de tu hija son concluyentes.
Es tanta la síntesis que dejas aquí, que me quedo sin palabra alguna.
Trato de tomarlo de alguna arista y resulta que es redondo.

Como el sol, como la luna, como tus ojos…

Y el asunto tal vez no es quitarle la máscara a la vida. Sino soñar y escribir de sus posibles.
De tus posibles.
De todos esos desiertos que florean con sólo derramar una lágrima.
Tal vez no sea el tiempo de estar vivos, sino más bien el tiempo de soñar despiertos.
Y de vaciar sensualidad y arrinconar cualquier insulto o rencor o puñal.

Te quiero maga.
Qué puedo hacer en este instante a kilómetros de distancia de tus manos de muñeca?

No lo mires de frente. Es crudo y sin profundidad, sin razón.
Gíralo un poco, deja que arme sombras, volumen.

Tu alana.

Regina Falange dijo...

Yo también me quedo en puntos suspensivos y paréntesis.Y sin título. Pero si algo has denotado siempre es valentía, y estoy segura de que esta vez no va a ser diferente.

A veces, no sé, el tiempo, la distancia, el espejo, la memoria, todo eso con el corazón se fusionan...Y se acelera la reacción, que no necesariamente es movimiento, también puede ser pasividad, respirar, sacudir las palabras contra el techo, encontrarse con una nueva manera de "encontrarse" y buscarle la mejor vuelta al carrusel.

Esta última frase la escribí hace unos días en mi blog para sanarme..Ojalá surta un efecto similar en tí.

Por ahora y por lo que resta te quiero maga, y sigo confiando en que tu magia es suficiente e indetenible.Escrita o no.

jaspe dijo...

jaspe. jazpe. vacaciones en abril. viva el golpe tuyero-

Fedosy dijo...

usted tranquila, que todo pasa.

Troka dijo...

en cuanto consigas un momento de tranquilidad aferrate a él, sin ahondar demasiado en algunos sentimientos o recuerdos...
Un abrazo!

Laura dijo...

Leí en Bartelby y compañía que escribir que no se quiere escribir, es escribir... Ahora cambio a lo que no vi en ninguna parte, sino que digo yo... ¿Por qué no abrir el grifo? Me da miedo pensar en todo lo que se puede quedar dentro y perderse de todo control, en vez de dejarlo ir como se pueda... Como hojas secas, inofensivas dentro de la brisa que se las lleva.

JOSHUA dijo...

Querida Maga, así es como se deconstruye, o como dirían en el llano, se guachapea el monte para la siembra. Agarra un garabato y zas, vas dándole a la maleza que por cierto duele, duele y duele.

Yo, escribo, escribo y escribo, por supuesto escribo lo que no publico, escribo lo que no miro, escribo lo que no veo y escribo hasta que dejo de ver y comprendo finalmente que la palabra ogro no me come.

Mi ex, maravillosa mujer de quien soy incapaz de decir nada malo, pues mi ex, empezó a leer ese libro justo cuando su amor por mi se agotaba. A lo mejor de lo que va es del amor a nosotros mismos y de generar un nuevo discurso. A lo mejor ella dejó de amarme para empezar a amarse a si misma, ¿no? Supongo, no se lo he preguntado porque me duele horrores.

Yo, ya le perdí el temor al ridículo, ahi voy mostrándome como soy y escribo porque en el intercambio hay resonancia, consonancia y acuerdo.

No temas sentirte vulnerable, no temas mostrarte vulnerable porque cualquier día nos encontramos un zunami en la esquina y se acabó, así que sentirse vulnerable es más bien un acto de honestidad.

Escribe, escribe de tu dolor, de todo, elabora largas cartas dirigidas a los responsables de tu dolor y luego quémalas o mándalas como prefieras.

Y recuerda, en realidad somos porque sentimos y si me apuran, somos lo que sentimos.

Besos, besos mil, a la vuelta del dolor conversamos.

JOSHUA dijo...

Estoy leyendo una vaina budista bien buena, entre dioses y vainas dice:

El dolor, por intenso que sea dura un instante, lo que pervive es el sufrimiento...

Los sicólogos dicen que sufrimos porque recordamos.

Ajá..
Entonces yo modifico la narración de ese recuerdo, la dejo dolerse, no la evito y luego me miro... Me gusta lo que veo después.

Un abrazo querida amiga.

Zumba que zumba dijo...

Ya que ella es fuerte, solo necesita un pequeño espacio, un lugar y silencio, para relamerse un poco. Oye Maga, Maguita, diles que sí eres fuerte.

Saludos