martes, agosto 01, 2006

acto de magia

Me quedé contando en la taima. 98,99, 100. Dejaste el partido en el medio tiempo. Creo que fue mi culpa. Demasiados disfraces. Muy tontos casi todos, algunos audaces e irresponsables. Sin pensar en los espectadores -y en los deudos, y en las víctimas-. Como si el mundo fuésemos dos -y ni siquiera dos, uno con el invento del otro, el otro con el invento de uno-. Al fin y al cabo, nunca hubo nadie en la cancha -además, para tu felicidad ya se acabó el mundial-. Ese mundo falso colgaba de un hilo (punto com). Lo cortaste. Debí cortarlo antes. Simplemente no entrar sin tocar la puerta. Te pido disculpas ante el público cautivo que no entiende la trama. No más función de marionetas. No vuelvo a jugar a las escondidas.
Y desaparecí bajo el sombrero del mago.

5 comentarios:

Sikanda dijo...

Me hace daño leerte la mayoría de las veces, es terrible leerte y entender aunque no sean las mismas cosas ni las mismas situaciones.

Pero una regresa y lee. Masoquismo, le dicen :P

Regina Falange dijo...

The end :(

Pero todo final es un comienzo, además cuando baja el telón la vida sigue tras bastidores

:)

CABINA AÉREA dijo...

borrón y cuenta nueva...murió el REY?...pues que viva!!!!

Zumba que zumba a zumbadita dijo...

Si, es verdad. Hay momentos en los que hay que cantar que todo se derrumbó dentro de tí, dentro de mi. Para qué insistir,la virtualidad es muy tramposa. No sabemos si existió un momento real, sabemos que existe un resultado, estos post enigmáticos que nadie logra desentrañar. Adelante y sirvelo con todo, mi amistad.

Zumba que zumba dijo...

Y yo que me muero por el futbol. Es lo qué más me gusta en la vida, ir a sudarme la camiseta. Lo otro, ir a las gradas e hinchar por mi equipo, soy de River Plate y detesto al Boca. Me gusta, en los mundiales, hinchar las pelotas y gritar por la albiceleste, pero nos descalificaron amiga, fue la única manera de que me sacaran de aquellas canchas Teutonas.

Salduos, y ten en cuenta de que el juego no se termina hasta que se termina.

¡nzdund!