viernes, enero 27, 2006

en otro país

Me siento en otro país. No he leido prensa. No he salido de casa sino por aquí mismito. Yo, que tenía credencial del Foro Social Mundial, que hubiera podido disfrutarlo en reseñas y crónicas de ésas que me gusta hacer, de ésas sobre la gente, de ésas que nunca podrían aparecer en televisión o en El Universal, pues me he tenido que quedar de ama de casa y de enfermera y de hija medio ejemplar ahí, medio trastabillada y torpe. Mamá está lúcida, su loquetera de los días anteriores no era más que una dosis excesiva que le habían mandado los doctores. Ahora hay que empezar a ponerla a caminar, a ponerla a hablar. La sacamos un rato por aquí cerca en silla de ruedas, lo que me corroboró que Caracas no está hecha para gente en silla de ruedas, como tampoco está hecha para viejos, ni para niños y no sé si para alguien (salvo el Avila, perfecto en su visual). Vi alguna gente con los carnet del Foro. Y, sí, no lo puedo negar, eché en falta mi trabajo. Yo, que quería tiempo para mí, pues ahora quiero estar de nuevo escribiendo sobre lo que me rodea. Me gusta reseñar mi entorno. Verlo. Mostrarlo en palabras. Creo que es una de las cosas que más me gustan del periodismo. Pero estaré dos semanas más aquí encerrada, cuidando a mamá y aprovechando para terminar la tesis, porque ahora sí estoy contrareloj.
Hoy también me sentí un poco en otro país cuando chateé con un amigo mío y en juego o en verdad o no sé si para que me pusiera roja, me planteó que conociera a alguien que me quería presentar. Me sentí como si me estuviera inscribiendo en una página web de esas de ¿busca pareja? ¿hombre? ¿mujer? ¿alto? ¿bajo? y me di cuenta también que no estoy buscando a nadie o no sé, o si aparece, por favor, que me lo tropiece en la calle, que no avise. Pero no quiero esperar a nadie en un bar, no quiero llenar ninguna planilla, no quiero registrarme.
Estoy como en otro país. Un país alejado de mí misma. Un país donde sí están mis hijos y mi mamá (y los pericos) y la literatura, esas palabras que flotan, esas palabras que están.

10 comentarios:

Martha Beatriz dijo...

La vida cambia en un instante, es estos pocos días fuí y regresé, en estos pocos días se ha precitado lo de la enfermedad de tu mamá. Espero siga mejorando.

stelle dijo...

Que mejore tu mami, solo sea algo producto de las medicinas y todo este bien pronto. Saludos

Martha Beatriz dijo...

Por cierto
te escribí por email.

un tordo dijo...

Yolanda Pantin habla de la "patria chica", del Turmero de su infancia, de la memoria, de sus padres, del lugar de dónde todo parte.
Maga, disfruta y sufre tu patria chica, no te pierdes de nada nuevo acá afuera. no hay novedades en el frente, sólo mochilas y mucha lluvia, muchas palabras también, mojadas. más de lo de siempre.

Jean Nicotine dijo...

Yo estoy un pelo alejado, no es displicencia o algo...

Estoy como enrollado...

Te quiero

Y no tengo palabra (a veces).

Fuerza que si algo tienen los vascos es que son como los árboles de su tierra mueren de pie...y tarde muyyy tarde.

P.S.: Recuerda que a veces las planillas se extravían o traspapelan, sobre todo en las agencias de parejas...

Si no supiera que vas a estar cuidando a tu mamá te diría para que nos fueramos una horita al foro, para sacar fotos...

Regina Falange dijo...

Celebro que la salud de tu mami esté de retorno!! Aprovecha también estos días que habitas en ese pequeño país que sientes ajeno, pues de seguro te reencontraras con mucho más de tí.

Me atrevo a decirte que conozcas cuando puedas a ese amigo que, a según, te haría bien conocer. Sin compromisos de por medio, siempre es divertido conocer gente nueva, eso revitaliza, reoxigena..

Te abrazo!

LuisCarlos dijo...

De acuerdo con Dark... me pasó esta semana dos veces.
Eso sí... no permitas que digan "te va a gustar"... "si l@ conoces te enamoras"...
¡NO! Eso crea compromisos y sobreestima por esa otra persona (como uno) a la que seguramente llevaron con ese mismo cuento.

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

De vez en cuando se necesita contruir un ovillo, hace punto y aparte, respirar profundo y hasta tener el tiempo para limpiar la casa interna -uno tiene ese rara maña en llenarla de cualquier tipo de peroles y sucede que ni siquiera podemos encontrarnos-.
Disfruta ese rato de sano esparcimiento con uno mismo y con los seres que son importantes. Lo demás es lo demás.
Consejos útiles: Córtate las cutículas, píntate el cabello del color que más rabia te dé y deja que la vida transcurra como ella quiera.

Todo lo mejor para ti.

PS: Y a escribir la tesis, yo ya me mandé a diseñar una capa para ese día.

PS2: Y lo más importante, me alegro un quintal por lo de tu mamá, José Gregorio ataca de nuevo!!!

la maga dijo...

gracias, preciosos...
insisto, esta vivencia me ha dado muchas lecciones, entre ellas una muy hermosa: la solidaridad

Feddosy dijo...

Ups!