martes, enero 17, 2006

la loca del metro

caminábamos al borde del pasillo y lejos de la raya amarilla. dejábamos pasar al bululú de gente. soy de las que huyen al gentío, más si voy acompañada por mi hija, mi princesa. siempre temo un tropezón de alguien, una corredera, algo que pueda provocar un caminar accidentado. por eso los dejo alejarse, los dejo en su apuro, en su estrés. ya la masa subía las escaleras mecánicas y aún caminábamos lento por el pasillo de goma de la estación del metro. sólo una mujer andaba pausadamente delante de nosotras. mi hija y yo hablábamos: ¿qué hay para cenar, mami? ¿me puedo comer el brownie después, mami? entonces la señora que estaba delante se volteó y empezó a gritarme: Camine por la derecha, camine por la derecha, camine por la derecha y yo seguí caminando para alejarme de ella y gritaba gritaba gritaba y parecía que iba a golpearme, los ojos estaban desorbitados, la boca era una mueca furiosa, y de pronto temí que tocara a mi niña, que nos empujara, porque para evadirla estábamos cerca de la raya amarilla, y había algo de soledad en todo eso y nadie, nadie hacía nada. todos subían la escalera mecánica indiferentes a la loca despelucada que hacía como que tenía un palo imaginario y me gritaba y me miraba con odio, con profundo odio, simplemente porque andaba detrás de ella, porque hablaba con mi niña. logré alejarme 3 o 4 metros. subí rapidito con mi hija por la escalera mecánica y nadie, nadie me comentó nada, nadie me dijo: mujer, qué problema, esa loca sigue gritando, gritándole, esa loca parece que la estuviera siguiendo, tranquila la ayudaremos, sino que permanecieron hechos los locos -locos también ellos- como para que la señora no se metiera con ellos sino conmigo y me siguiera insultando, gritando, gritando. yo iba a buscar a algún funcionario del metro para que me acompañara. mi niña, asustada, me pidió que no, que no nos detuviéramos, que siguiéramos rapidito por el torniquete, lejos muy lejos de la raya amarilla. probablemente sintió que nadie nos ayudaría.
...y comimos arepas y después el brownie y ahora vamos a ver Betty la fea.

7 comentarios:

Edgar8a dijo...

Sí bueno, uno se consigue cada loco, y cada caso, ya a veces hasta se hace común...

Ayer en Pque. Carabobo intentaron ronbarme, estaba la Av. llena de gente, y nadie hizo nada, nadie hizo un comentario, una palabra, ahí en pleno día, la gente se hacia "la loca" y nos pasaba por al lado, y eso que eran 2 contra mi...

Es bueno encontrar blogs venezolanos de calidad! te felicito =) y te invito a que entres a mi blog, antes tenia uno en MSN Space, pero he decidido "evolucionar" y recién estoy empezando este.

Saludos

Martha Beatriz dijo...

Amiga,
a veces dudo si existes, o eres como la mujer gorda: un invento de un excelentísimo escritor. Un abrazo virtual.

un tordo dijo...

los hechos en el metro son asuntos de inframundo.son como un trance penoso por las vísceras de la ciudad, son un "no lugar" amargo, así lo he sentido en todos los subterráneos de las ciudades que he visitado, ayer recién, hablaba con una amiga sobre lo transitorio de esa cercanía humana en un vagón de metro, viajábamos desde Capitolio hasta Sabana Grande, le comentaba lo rápido que sucede todo, las cargas y descargas de pasajeros, los destinos diversos, las urgencias de aquel por abordar primero,el rostro sereno de la mujer dormida,la imposibilidad del contacto con el otro. ella, más veloz que yo palabras me dijo: aquí es, se cerró este espacio, bótalo ya, pasó, llegamos.

Regina Falange dijo...

Qué susto maga, y sobre todo la tristeza de esa soledad que reina en la Caracas del bullicio...Donde uno nada entre gente que está allí nada más como para rellenar el espacio, como si no quisiese estar

Gracias a Dios que no fue a mayores

Rodolfo dijo...

Que mal estamos, cuando hasta el metro puede volver loco a alguien.Y eso que era la gran solución para caracas.

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Sólo se me ocurre un gran silencio, con suspiro profundo incluido.

CUÍDATE!!!

Todo lo mejor para ti

Planeta Urupagua dijo...

Que invitación tan interesante encuentra en este post. Me pregunto: ¿Cuantas veces nos hemos hechos los locos en el metro y en el resto de la ciudad ante situaciones como esta?, ¿cuantas veces hemos sido "los locos del metro" que pretendemos con nuestro apuro golpear el andar de los otros?, ¿acaso la ciudad misma no nos va coviertiendo en "locos y autistas" como paraguas ante el resto de los locos?, ¿acaso la ciudad misma no merece que en algún momento comencemos adetener tanta locura?.¿Acaso tienes razón y estamos en el país de los equivocados o estamos equivocados de país?.
De cualquier manera:
Salud!!!